Mi nombre es Verónica López Núñez y les escribo para expresar mi indignación ya que al parecer, el tomar la decisión inaplazable de que los alimentos con altos contenidos de azúcar, grasa y sal (comida chatarra) debieran salir de los planteles escolares, es una medida a la que todos nuestros legisladores y funcionarios le tienen miedo.
YA BASTA de que nuestros niños sean la moneda de cambio y pensemos que el costo a futuro será abrumador, una miradita a las escuestas sería suficiente para todos aquellos que ven a futuro y que saben que de seguir por este camino, el costo económico-social será un peso que el mismo estado no es capaz de soportar.
Gracias por su atención.
VÉRÓNICA LÓPEZ NÚÑEZ
De acuerdo a la cifra más reciente, México es el país que cuenta con mayor número de niños obesos y casos de diabetes infantil en el mundo. Esto se debe en gran medida a la creación -y consolidación- de centros de ventas de comida chatarra en los planteles escolares, sin ningún orden ni concierto.
Ya lo dijo el Secretario de Salud: El sobrepeso y la obesidad se han convertido en el mayor problema de salud pública en México.
Las empresas que distribuyen y publicitan este tipo de alimentos basura, buscan influir en los gustos de niños cada vez más pequeños y susceptibles a sufrir problemas metabólicos graves, porque su presencia en entornos escolares es cada vez más agresiva, e ubicua.
Evitar que la infancia y juventud mexicanas padezcan problemas de salud irresolubles entraña que se tomen decisiones de política pública que favorezcan la protección de los niños, y que empalmen a México con las mejores prácticas internacionales en temas como éste.
Las reformas planteadas son apenas un avance en ese sentido. No permitan que una responsabilidad fundamental del Estado Mexicano se trunque a raíz de presiones que sólo buscan ganancias privadas y cortoplacistas.
Sin más por el momento, y agradeciendo sus atenciones al particular.
Atte.,
DANIEL GERSHENSON SHAPIRO
ALCONSUMIDOR, AC
www.alconsumidor.org
Twitter: @alconsumidor
Por medio de este correo, quiero expresar mi preocupación por la calidad de la comida que se vende en las escuelas de todo el país. Es un hecho lamentable y reconocido que México ocupa el primer lugar en obesidad infantil en el mundo.
Creo que este es un problema gravísimo y, citando al Dr. José Angel Villalobos: "El sobrepeso y la obesidad se han convertido en el mayor problema de salud pública del país y está rebasando la capacidad del estado para enfrentarlo".
La misión del estado es proteger al individuo, inclusive de sí mismo. Los niños pequeños muchas veces no tienen la capacidad de discernir los productos que son buenos para su salud. Esto, sumado a que los padres cada vez tienen menos tiempo de dar guía a sus hijos sobre correctos hábitos de alimentación, está generando un problema que condena a México a años de sufrimiento y peor aún, de condenar la vida de sus habitantes a padecer de una calidad de vida muy limitada.
A todas luces este es un problema que podemos empezar a resolver hoy. Revisemos la calidad de los alimentos que se venden en las tiendas y cooperativas de las escuelas del país y realmente hagamos algo por el futuro.
Les agradece de antemano,
RAÚL AGUILAR AGUAS
Por este medio, la que suscribe, Cand. Dra. Ma. del Refugio González Sandoval, manifiesto mi total apoyo a la iniciativa de ley para eliminar la comida chatarra de las escuelas ya que están minando la salud de nuestros niños, prueba de ellos es que México se ha convertido en el país de mayor índice de obesidad infantil en el mundo. No podemos sacrificar los intereses de la población para satisfacer la voracidad de unas cuantas empresas que se enriquecen a costa de nuestra salud.
En el laboratorio donde realizo mis estudios de doctorado en la UNAM (lab. 301 a 303 del conj. E de la Facultad de Química) se han realizado investigaciones bibliográficas y experimentales usando como modelo ratas de laboratorio que beben agua con diferentes edulcorantes. Los resultados arrojados muestran, por ejemplo, que la fructosa, que se está utilizando como sustituto del azúcar, por su precio y mayor potencial endulzante, favorecen niveles altos de triglicéridos que eventualmente se acumulan en el hígado principalmente como grasa. La fructosa se utiliza en grandes cantidades en los refrescos, jugos y en el pan Bimbo, por citar dos líneas de productos.
También los edulcorantes artificiales tienen efectos nocivos sobre la salud y se están empleando en productos como la gelatina y las gomas de mascar, sin que exista una una advertencia abierta en las etiquetas como en los llamados productos "light". En los resultados experimentales obtenidos hasta ahora, se ha observado que las ratas que los consumen acumulan un mayor volumen de grasa sobre los órganos internos por lo que es una falacia que ayuden a mantener a la gente esbelta. Esto puede verse a simple vista en la población de Estados Unidos que los consume en grandes cantidades y, sin embargo, la obesidad que presentan es aun peor que la que ahora se observa en México.
Agradezco su atención. En breve enviaré bibliografía para respaldar lo escrito arriba.
Atentamente,
CAND. DRA. MARÍA DEL REFUGIO GONZÁLEZ SANDOVAL
Programa de Maestría y Doctorado en Ingeniería
Doctorado en Ingeniería Química - Procesos
Lab. 301 a 303 Conj. E
Facultad de Química, UNAM