[...] Soy mexicana y vivo temporalemente en EU debido a una estancia de investigación en la Universidad de Berkeley, California. La vasta información que circula por estos ambientes no me deja dudar sobre la importancia que implica tomar acción y generar políticas orientadas a salvar a los niños y niñas de México.
La política pública en las escuelas del Área de la Bahía es muy clara al respecto. Por mencionar el ejemplo más cercano, puedo decir que mi hijo asiste a una escuela en donde está prohibido la introducción de alimentos procesados y en cuyo contenido se encuentren azúcares. Los únicos alimentos permitidos son aquellos elaborados con miel de abeja o agave, y en bajas proporciones.
Cuento en mi escritorio con decenas de folletos entregados a los padres y madres de familia semanalmente que alertan sobre el peligro que representa permitir a nuestros hijos el consumo de productos chatarra.
Si ustedes quisieran tomar ejemplo de ellos, con mucho gusto puedo hacerles un paquete y enviárselos a la dirección que me indiquen.
Confío que en México muy pronto podamos sentirnos orgullosos de políticas públicas que valoren y protejan la salud de todos nuestros niños y niñas. Los míos, los de ustedes y los de todas las familias mexicanas.
Olinca Marino
[...] Soy médico-abogado y he seguido con interés el asunto de la obesidad en México, por lo cual me gustaría dar una humilde opinión sobre el tema refiriéndome al que compete en el área escolar [...]
Sé que es difícil cambiar todas nuestras costumbres alimentarias (porque desde la infancia en nuestro hogar hemos aprendido a alimentarnos erróneamente), pero si al menos en el plantel escolar se iniciara un cambio positivo, los organismos de los niños aprenderían a digerir alimentos naturales y sanos [...]
Esperando sea de utilidad mi comentario, les deseo éxito en ésta tarea titánica, por el bien de todos los Mexicanos.
Martha U.
[...] Considero que es primordial sacar de una vez por todas la comida chatarra de las escuelas porque:
1. Los niños no tienen el criterio y madurez suficiente para poder elegir entre un alimento nutritivo y otro que les perjudique la salud.
2. Seguir dejando que indiscriminadamente entren a las tienditas y cooperativas de las escuelas todo tipo de alimentos sin una selección profesional, es dejar a los niños a merced de empresas que lucran con los malos habitos alimenticios de muchas familias.
3. Indirectamente propiciamos que nuestros campesinos y los vendedores de frutas y verduras estén perdiendo empleo e ingresos.
4. Con el consumo desmedido de la comuda chatarra estamos fomentando una subcultura de lo fácil, lo desechable, lo confortable a corto plazo, la satisfacción inmediata, sin pensar en los daños a la salud que ocasiona el consumo de muchos productos industrializados.
5. Si ustedes tienen un puesto publico, es representativo, y si yo y muchos ciudadanos estamos emitiendo nuestro rechazo a la comida dañina para los niños y pidiéndoles a ustedes que con leyes y ordenamientos hagan posible que se asugure un futuro mas saludable para nuestras nuevas generaciones.
Omar Martínez Vázquez